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Posts Tagged ‘História de la fotografia’

En 1888, más de sesenta años después de la primera fotografía, empieza a circular en el mercado el slogan: you press the button, we do the rest (tú presionas el botón, nosotros hacemos el resto), era la compañía Kodak. George Eastman había fundado la Eastman Kodak Company y llegaba a los aparadores de venta con una cámara con carretes de 100 fotos, ofreciendo una calidad de imagen muy fiel a la realidad y bajo costo en el revelado.

George Eastman diseñó, armó y lanzó al mercado una cámara que no sólo cambió la fotografía, sino los productos de consumidores, para siempre. Cuatro años antes, Eastman había inventado un nuevo tipo de película fotográfica, el rollo, que era mucho más fácil de manipular que las frágiles placas de fotos.

Gracias a esta nueva película, el funcionamiento de la cámara era extremadamente simple. A diferencia de sus antecesoras, el usuario nunca tenía que abrir la cámara y existían sólo tres pasos para tomar una foto: tirar la cuerda (para preparar el obturador), girar la rueda (para avanzar el rollo) y apretar el botón (para soltar el obturador). Luego de usar 100 exposiciones, el usuario enviaba la cámara (o sólo el rollo) a Eastman, esperaba un tiempo, y obtenía su rollo profesionalmente revelado e impreso.

La genialidad de Eastman fue diseñar un sistema para que los consumidores pudieran hacer lo que más les importaba, capturar la imagen (”Usted presione el botón”). Luego ubicó otras funciones en otras partes del sistema (”Nosotros hacemos el resto”), permitiendo que la cámara Kodak fuera extraordinariamente sencilla de usar.

En orden de alcanzar sus metas para entregar la experiencia deseada, Eastman desarrolló relaciones con sus consumidores que aseguraban su satisfacción. No podía pensar en Kodak como un producto, sino como un servicio. Esto requería de un nuevo tipo de fábrica, nunca antes visto, uno que pudiera manejar proceso y capacidades de impresión complejas. Invertir en una operación de este tipo era un riesgo enorme, pero necesario si Eastman quería entregar su promesa de “Hacemos el resto”.

Para que el consumidor continuara usando el producto, tenía que enviar la cámara para revelar e imprimir las fotos y cargar el nuevo rollo. Las cámaras, que solían ser productos autónomos, se convirtieron en puntos de entrada a un servicio.

Sin embargo, para el aficionado a la fotografía el mundo no ha cambiado demasiado desde las placas de cristal.  Aún hoy, en el mundo digital, para el fotógrafo, aficionado o profesional,  sigue quedando trabajo después de apretar el botón, pues los mismos procesos para los que antes había que ser hábil en el manejo de los químicos, ahora exigen habilidad en el manejo del ratón. Durante los 123 años que han transcurrido desde el invento de Kodak hasta hoy, siempre ha habido alguien que se encargara de “hacer el resto”.

La masificación de la cámara fotográfica como producto era en toda regla el objetivo de Kodak: “Estamos empezando a hacer de la fotografía algo cotidiano, haremos las cámaras tan convenientes como un lápiz”. Sin duda, lograron un gran éxito!

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Un fotógrafo peculiar. Trabajador incansable e inquieto, que ha dejado su influencia hasta nuestros días. Toda su arte puede definirse como fascinante y desconcertante a la vez.

No es difícil imaginar a Man Ray divirtiéndose realmente cuando fotografiaba, ya fuese con ese afán de alquimista en el que consistían sus rayogramas o en esos desnudos fetichistas solarizados.

Intuitivo y emocional, su obra se reparte entre bodegones y naturalezas muertas por un lado, retratos – de los personajes más significativos de la época que le tocó vivir- y desnudos protagonizados por mujeres fatales por otro.

Desnudos, casi teatrales, que nos presentan, en perfecto equilibrio, a mujeres llenas de atractivo sexual, pero que entran a formar parte de un juego compositivo.

Captó la atención con sus primeras fotos abstractas, a las que bautizó como rayogramas. Esa técnica consiste en poner objetos encima del papel fotográfico y darle una luz directa durante un tiempo. Las siluetas de estos quedan grabadas en él, pudiéndose determinar nuevas y originales formas.

Erróneamente se consideró inventor de la técnica del rayograma, que ya la habían experimentado otros artistas anteriormente,  entre otros Talbot (hacia 1840) y Schad (1918).  Publicó 12 de sus rayogramas bajo el título “Champs delicieux“.

Sus objetos, en los que podemos incluir los rayogramas, con composiciones muy estudiadas, transcienden de lo cotidiano para tomar vida propia y formar parte de un mundo onírico, en el más puro estilo surrealista, en el que las cosas no son lo que son. No se trata de fotografiar la realidad sino de recrearla.

Su nombre verdadero es Emmanuel Radnitsky, hijo de inmigrantes rusos,
nació en una familia judía en 1890 en Filadelfia (Estados Unidos).
En 1897 su familia se traslada a Nueva York. Man Ray estudia en la Hihg School y en La Escuela de Bellas Artes del Francisco Social Center de NY. En 1913 pinta su primer cuadro cubista, un retrato de Alfred Stieglitz.

En 1914 se casa con Adon Lacroix y se bautiza como Man Ray. Conoce a Marcel Duchamp, que fué una figura relevante en su vida. Al año siguiente ya su nombre era conocido en Norte América gracias a sus pinturas abstractas y realiza su primera exposición individual en la Daniel Gallery de Nueva York.

Compra su primera cámara con la idea de hacer reproducciones de sus cuadros. Con Duchamp participa en experimentos fotográficos, cinematográficos y en la publicación del número único de New York Dadá.  Se unió al movimiento Dadá y luego a los Surrealistas.

Su cercana amistad con él influyó respectivamente en el trabajo de ambos,
resultando en una creativa colaboración. Impulsado por Duchamp, Man Ray se trasladó a París en 1921, donde permanecerá hasta 1940, para estudiar en la Académie des Beaux Arts, ahí iniciará sus rayogramas. Entre 1940 y 1951, escapando de la Segunda Guerra Mundial, se muda a Hollywood y luego a  Nueva York. En 1951 regresa a Francia, donde vivió el resto de su vida.

Poseedor de una fértil imaginación, y siempre al frente de las vanguardias,
experimentó con todos los medios posibles: pintura, escultura, fotografía y películas. Dentro del surrealismo filmó varias peliculas como “Le retour a la raison” (1923), “Emak Bakia” (1926), “L’ etoile de mer” (1928) o “Les mysteres du Chateau du de” (1929). En esa misma etapa vuelve a la construccion de objetos y a la pintura con rasgos totalmente asimilados del grupo surrealista como Observatoire du Temps (1932-1934).

Man Ray fallece en Francia en 1976 y es enterrado en el cementerio de Montparnasse.

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